Fugacidad y permanencia

Todo cambia en el paisaje, incluso en las cimas nevadas, que ya descargan su agua sobre los valles. "Nunca el aire de ayer respirará la montaña", canta el poeta. Y eso que la montaña es símbolo de estabilidad y permanencia. Por eso el contraste es mayor ante el tren de alta velocidad que acaba de fabricar el hombre para correr más, llegar antes a sus destinos terrestres, intentar hacer más cosas, desplazarse más rápido en su tiempo limitado. Olvida que su eternidad está detrás de ese paisaje, en un ahora infinita al que accede cuando se para y cierra los ojos para ver más. Lo que buscaba Antonio Machado detrás de la apariencia de muerte: "El viento me ha traído / tu nombre en la mañana; / el eco de tus pasos /repite la montaña... /No te verán mis ojos; ¡mi corazón te aguarda!"